No ha sido siempre como ahora. Un tiempo atrás los dos lados de este mundo eran uno, estábamos unidos como hermanos.
Buscábamos lo mismo, teníamos los mismos ideales y compartíamos un propósito común: proteger la Torre de la Eternidad. Cuando ellos fallaron lo destrozaron todo. Nuestro mundo y nuestra gente fueron marginados.
En la mitad baja de este mundo encontrarás la superficialidad, aún encantada con el mal del pecado, la codicia y la gula, un inoportuno orgullo y una desatada arrancia. Allí encontrarás a los Elyos, una despreciable raza de criaturas, cuya insulsa existencia emplean en diezmar todo lo bueno de este mundo. No te dejes engañar por su angelical apariencia: tras esa pálida piel no hay más que oscuridad.
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